El interés compuesto aparece cuando los intereses obtenidos se añaden al capital y también generan nuevos intereses.
La clave es la reinversión. Si retiras los rendimientos en lugar de acumularlos, el dinero no evoluciona de la misma forma.
Diferencia entre interés simple y compuesto
Con interés simple, calculas los intereses sobre el capital inicial.
Con interés compuesto, los calculas sobre el capital inicial más los intereses acumulados.
Por eso, bajo un tipo positivo constante, la cantidad de intereses puede aumentar cada periodo.
La fórmula
Capital final = capital inicial × (1 + r)ⁿ
Donde:
- r es el rendimiento por periodo expresado en decimal.
- n es el número de periodos.
Si utilizas un rendimiento anual, el número de periodos debe expresarse en años.
Ejemplo con 1.000 €
Supongamos un rendimiento hipotético del 3 % anual, reinvertido cada año, sin aportaciones adicionales, gastos ni impuestos.
| Año | Cálculo | Capital al finalizar |
|---|---|---|
| 1 | 1.000 × 1,03 | 1.030,00 € |
| 2 | 1.030 × 1,03 | 1.060,90 € |
| 3 | 1.060,90 × 1,03 | 1.092,73 € |
En el primer año generas 30 €. En el segundo generas 30,90 €, porque también producen intereses los 30 € acumulados.
Con interés simple obtendrías 30 € cada año y terminarías con 1.090 €.
Qué puede cambiar el resultado
La simulación supone un rendimiento constante. En una operación real influyen:
- Comisiones.
- Impuestos.
- Retiradas de dinero.
- Aportaciones adicionales.
- Variaciones del rendimiento.
El interés compuesto no garantiza beneficios ni protege el capital. Una inversión con resultados negativos también puede reducir el dinero acumulado.
Cómo utilizarlo para planificar
Puedes calcular distintos escenarios y observar el efecto del tiempo y la reinversión. Utiliza las simulaciones para entender posibilidades, sin confundirlas con resultados asegurados.
Además, distingue saldo y poder adquisitivo: tener más euros no implica comprar más si los precios también suben.
Contenido educativo. El rendimiento del ejemplo es hipotético.
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